miércoles, 30 de junio de 2010

Situación actual de la educación escolar

El Perú vive una gran paradoja: Mientras se ha logrado avances muy importantes en lo relativo a incorporar significativos sectores sociales tradicionalmente marginados a la Educación la calidad del sistema ha descendido hasta niveles alarmantes (…)

La expansión del sistema educativo de mediados del siglo XX fue financiada por el Estado. El gasto público en Educación…en la década de 1950 y 1960 aumento a una tasa superior al 11% anual, pero…bajo el gobierno militar y bajo las administraciones de Fernando Belaúnde y Alan García se redujo significativamente. La proporción del gasto no ha recuperado los niveles promedio anteriores (…)

En la década de 1990 el promedio se mantuvo por debajo del 3%, excepto entre 1993 y 1996…en el año 2000…se asignó como gasto del sector educación 5,343 millones de soles, esta cantidad de presupuesto equivalió al 2.90% del PBI…en el año 2003 se asignó como gasto del sector educación 8,066 millones de soles…equivalió al 3.80% del PBI.

En el año 2004 del presupuesto nacional del cual ascendía 44,115 millones de soles, se asignó como gasto del sector educación 8,897 millones de soles…equivalió al 3.80% del PBI.

En el año 2005 del presupuesto nacional el cual ascendía a 49, 117 millones de soles se asigno como gasto del sector educación 9, 423 millones de soles… equivalió al 3. 60 % del PBI.

En el año 2006 el prepuesto nacional del cual ascendía a 50, 082 millones de soles se asigno como gasto del sector educación 9,630 millones de soles…equivalió al 3.20 % del PBI

En el año 2007 del presupuesto nacional del cual ascendía a 10,556 millones de soles se asigno como gasto del sector educación 6,013 millones de soles… equivalió al 3.30% del PBI

Para el 2008 el gasto asignado al sector educación asciende a 11,623 millones de soles.

4.4% del PBI es el promedio que destinan los países de la región a la educación, es decir que el Perú no supera el índice latinoamericano”[1]

La situación de un país es el reflejo del éxito o del fracaso de su sistema escolar, los ciudadanos son la mejor manifestación de ello, que tan preparados estén o no acerca de temas generales, no necesariamente política, es el resultado del “tratamiento” que se les da durante la estancia en la escuela, lamentablemente nuestro sistema educativo actual se encuentra claramente dividido en dos polos opuestos, cuya enseñanza y nivel académico difieren entre sí, claro que esto no se da en su totalidad, pero sí en la mayoría.

Al margen de quienes forman parte de colegios públicos y privados, también hay niños, niñas, adolescentes que simplemente no asisten a un colegio por mas pobre y paupérrimo educativamente hablando, que este sea. Pero si la educación en el Perú sufre desde ya, como veremos mas adelante, un nivel académico deplorable y la situación de sus estudiantes es realmente triste al punto de no saber quién es el actual presidente del Perú, no seria una bonita idea imaginar cuál es la situación de aquellos que ni siquiera asisten a una escuela.

Los intentos forzados del gobierno por introducir a estos sectores al sistema educativo se han ido por la borda, pues que importa si hay más o menos alumnos en un salón de clases si los mismos están destinados a recibir una educación de pésima calidad, claro esta si es que vale la pena llamársele educación. ¿Cómo es posible que aun introduciendo a sectores marginados a la Educación, la calidad de este sistema ha caído a niveles alarmantes?, la respuesta es simple, se ha buscado una solución cuantitativa al problema, más no una solución cualitativa. Mientras mas números, mejor. Lo que se ve en esta situación es un entusiasmo ilimitado por los porcentajes, los números, las mayorías.

Es fácil decir que a comparación del año anterior actualmente se ha incorporado a un 20% de niños de sectores marginados al sistema educativo (caso hipotético), pues bien, pero la calidad, es o no de relevancia preguntar si así como han ingresado más niños, que nunca antes han ido a un colegio, al sector educación; ha aumentado en la misma proporción la calidad educativa. Pero como quien dice “papelito manda”, la cantidad muchas veces importa más que la calidad, o tal vez esto se dé por conveniencia, puesto que es más sencillo construir escuelas y convocar a personal “docente ” que construir escuelas, convocar a personal docente previamente evaluado y capacitado, y realizar una currícula escolar de acuerdo al sector marginado incorporado, etc. Sin embargo, este factor no es el único criticable en todo este embrollo, si no también que el gasto focalizado al sector educación sufre una pobreza extrema, puesto que el porcentaje del PBI al sector educativo no asciende ni al 4%, como se ve en líneas arriba, los porcentajes oscilan entre 3% a 3.80%, si bien este gasto focalizado se refiere únicamente a la educación estatal, es decir, excluye totalmente a la privada, es inimaginable como se ha de distribuir estos pocos millones entre lima, callao y las 24 provincias; y con ello pagar a los profesores, cubrir los costos de los libros (téngase en cuenta que un alumno de primaria utiliza en promedio tres libros: lógico matemático, comunicación integral , ciencia y ambiente; un alumno de secundaria utiliza en promedio 2 ó 3 libros más que uno de primaria), gastos por infraestructura, etc. Entonces de qué educación de calidad se puede hablar si no se invierte efectivamente en la misma.

“Los gastos en bienes y servicios, indispensables para que una escuela pueda operar, son financiados fundamentalmente por los padres de familia, a través de distintos mecanismos. Como estos tienen desigualdad capacidad de gasto se origina una importante desigualdad en el gasto total por alumno dentro de la educación pública. De allí que existan escuelas donde los niños se sientan sobre adobes para atender clase que tienen un solo maestro para todos los grados y que no conocen un libro. Las desigualdades sociales inclusive al interior de la educación pública son muy grandes”[2]

Lamentablemente, el Estado no cubre lo necesario para que los alumnos de escuelas públicas puedan tener una educación efectiva y eficiente, en colegios estatales se puede ver una profunda carencia no solo de aquellos instrumentos que comportan la infraestructura si no también y sobretodo, de capital humano, con esto no quiero decir cualquier capital humano si no un buen capital humano, esto es, un personal docente preparado y capacitado para brindar una enseñanza de calidad y capaz de instruir en sus alumnos un espíritu de superación, así como influenciar positivamente en ellos para que lo ensañado en las aulas sea llevado fuera de ellas, en la practica, en el campo, en la vida real; un personal docente que este al día con lo que sucede en su entorno para así poder preparar a sus alumnos para que estos tengan nociones básicas de como enfrentarse a la realidad que la sentirán con mas intensidad, sobre todo, cuando estos concluyan sus estudios escolares. Pero las carencias antes que nada se dejan ver, es decir, un padre de familia se deja influenciar más por aquellas carencias visibles y latentes que aquellas que no lo son. O sea se preocupa mas por el deterioro de la infraestructura de la escuela donde este su hijo que por la enseñanza que le pueda brindar el personal docente; esto es justificable pues cuando este padre de familia puede ser testigo visual de que las aulas en las que estudia su hijo en vez de techo tiene calaminas, las que se pueden caer en cualquier momento, en vez de inodoros en los baños hay silos de cuyas profundidades brotan olores pestilentes e insoportables, en vez de haber 30 carpetas para 30 alumnos a la justas hay 10 carpetas para la misma cantidad de alumnos, etc. En esta situación es de esperar que los padres de familia se preocupen más por intentar brindarles a sus hijos un ambiente seguro y calido para que estos últimos puedan estudiar, y se “olviden” casi automáticamente de tomar en cuenta el factor del capital docente.

Sin embargo, estos padres realizan una serie de actividades para cubrir las constantes necesidades que se presentan día tras día, de esta manera se originan las APAFAS, de ahí surgen también serios problemas, uno de ellos es que los padres creen que por dar este aporte económico a la escuela, tienen el derecho de “sacar” al director cuando mejor les parezca.

No obstante, hay un problema aun mayor, que no todos los padres de familia tienen la misma capacidad económica, algunos tendrán mas dinero para invertir en sus hijos y otros no. Con esto se deduce, que en algunos colegios estatales se encontraran más deficiencias que en otros. He aquí un claro ejemplo, no se puede decir que el colegio Nuestra Señora Teresa Gonzáles de Fanning, ubicado en el distrito de Jesús María, es igual que el colegio nº 01523 de Ventanilla. Pues es notable la diferente capacidad de gasto de los padres de familia, con esto se comprueba que aun en las instituciones publicas hay marcadas diferencias.

“Altas tasas de deserción escolar, repetición de grados, largas demoras para graduarse en cada nivel, pobre entrenamiento de profesores, salarios miserables y una administración centralizada de la educación pública adversa a la innovación, definen los rasgos básicos de un sistema educativo sumido en una profunda crisis.”[3]

Nuestro sistema escolar, específicamente cuando de educación publica se trata, se encuentra en crisis, esto es reflejo de la pobre focalización del gasto al sector educación (menos del 4% del PBI), debido a este factor se tiene como consecuencia una pobre calidad del capital humano, puesto que no se invierte en ello como se debería, hay un alto porcentaje de profesores que no se preocupan por el rendimiento académico de sus alumnos, es más son profesores que en su mayoría no gozan de conocimientos básicos obligatorios para brindar aunque sea una enseñanza de calidad media, sumándose a esto, la falta de innovación en la currícula escolar que, como ya he mencionado en paginas anteriores, no se adapta al contexto real existente, pues un plan curricular, es decir los puntos, los temas que se desarrollaran a lo largo del año escolar deben estar en relación a los recursos con los cuales se cuentan, por ejemplo, no se pretenderá desarrollar a tanta profundidad un tema del curso de biología, que consista en practicas de laboratorio, puesto que no se cuenta con los materiales para ello, y la excesiva teoría no hace más que confundir y sofocar a los alumnos, que por aprobar el curso terminan memorizando lo enseñado, pero no abstraen en absoluto lo enseñado. Añadiéndose a esto, las altas tasas de repetición de grados, debido a no solo problemas de aprendizaje de los alumnos (en muchos casos, se debe a que estos viven sumergidos en un ambiente familiar hostil), si no también a las altos porcentajes de niños, niñas y adolescentes (en etapa escolar) que trabaja.

Otro factor de gran importancia que afecta en gran proporción a nuestro sistema es la falta de motivación, ello hace que las tasas de deserción mencionadas y de repetición de grados lleguen a niveles espeluznantes. Pues los padres de familia sufren una gran desmotivación que se debe en gran medida a las dudas por parte de estos (en su mayoría, por no decir todos, son pobres o casi pobres) a que la educación que reciben sus hijos sea suficiente para que estos últimos puedan tener posibilidades prometedoras de movilidad social, sobre todo, económica. Pues el hecho de que haya chicos egresados de escuelas públicas que no trabajan, o si lo hacen es un trabajo poco remunerado e inestable, y que por tanto su situación económica y social es la misma de siempre o incluso peor, puesto que muchos de estos muchachos forman familia a muy temprana edad; todo esto causa un desaliento en los padres que tienen hijos en etapa escolar, ese desaliento, desmotivación hace que en la mente de los padres surja la siguiente pregunta: ¿para qué voy a mandar a mi hijo a la escuela o para que va a seguir yendo, si cuando acabe su situación estará igual o peor que ahora?, pregunta que no solo se hacen los padres de familia sino también los propios hijos.

Todos estos factores arrojan un resultado que da pavor: una profunda crisis en nuestro sistema educativo.

“Varios de los problemas educativos que afronta el Perú son comunes a toda la región; los estudiantes de las megaciudades latinoamericanas como Lima, tiene un rendimiento muy superior al de los estudiantes de las ciudades más pequeñas y estos a su vez están muy por encima de los estudiantes rurales. (…)

En Diciembre del 2001, la Unidad de Medición de la Calidad del Ministerio de Educación realizo la Tercera Evaluación Nacional de Rendimiento Estudiantil

Se evalúo a una muestra representativa a escala nacional de centros educativos: 632 urbanos y 579 rurales de todo el país, incorporándose por primera vez a las zonas rurales bilingües (…)

Los estudiantes del sector público son significativamente más bajos en rendimiento que los del sector privado. Las características socioeconómicas y culturales de las familias tienen un fuerte impacto en los resultados que los estudiantes consiguen el escuela

Los estudiantes que egresan de centros educativos públicos tienen menores probabilidades de acceder a formación superior de calidad o de insertarse adecuadamente en el mercado laboral

Estas desigualdades tiene también un correlato geográfico; se observa que los promedios departamentales más altos corresponden a los departamentos cuyos índices de pobreza son menores”[4]

En primer lugar, como es de esperar, existen grandes diferencias dentro de nuestro sistema educativo, algunas escuelas que componen este sistema se encuentran orientadas a un polo positivo y muchas otras se acercan progresivamente hacia un polo horrorosamente negativo. Estando aquellas representadas por las escuelas privadas y las últimas por las publicas. Lamentablemente, el rendimiento académico de los alumnos de las escuelas publicas es mucho menor al de los alumnos de las escuelas privadas, puesto que los padres de familia de las escuelas privadas tienen mayores posibilidades de invertir en la educación de sus hijos, esto se ve en el hecho de que no solo pagan una mensualidad sino también se preocupan por comprarles libros que no son obligatorios para el colegio o por inscribirlos en cursos extracurriculares, etc. además estos padres en su mayoría son profesionales, por lo tanto, “presionan” en mayor proporción a sus hijos con respecto al rendimiento escolar de estos, porque tienen la esperanza de que sus niños lleguen a alcanzar grandes objetivos a futuro y sobre todo están casi seguros que lo lograran, existe de por medio una motivación que transmiten a sus hijos. De esta manera, se logra que la mayoría de los chicos egresados de colegios particulares salgan mejor preparados que los de colegios públicos. Sin embargo, el problema macro se ve después, al egresar de la escuela, puesto que las posibilidades de que un muchacho egresado de un centro de educación publica ingrese a una universidad o a un instituto superior técnico es menor, ya que el factor económico sigue siendo una pieza que juega en contra. Entonces, el lector se hace siguiente pregunta ¿y qué con las universidades o institutos públicos?, pues aunque tengan esta característica, el alumno no se librará de los gastos económicos correspondientes a diversos factores como libros, separatas, pasajes, almuerzos (aquellos días que se tenga que realizar trabajos fuera de casa, lo que toma casi todo el día), razones por las cuales muchos egresados de colegios públicos, debido a la no ausencia de problemas económicos, prefieren trabajar antes que continuar con estudios superiores, no obstante, he aquí otro problema de mayor grado aun, la remuneración de los trabajos que podrán conseguir estos alumnos será minima y no podrá satisfacer sus necesidades, además se trata de trabajos inestables en su mayoría. Esta serie de inconvenientes mencionados, se convierten en una odiosa especie de círculo vicioso que no tiene cuando acabar, de esta forma, la posibilidad de que los hijos de los ahora estudiantes de colegios públicos sigan el destino de sus padres es inmensa.

Así, en un país con estas diferencias educacionales tan abismales es muy difícil de que haya las mismas oportunidades, sobre todo laborales o de participación en la esfera política- de la que se hablará más adelante-, para todos. Debido que la preparación académica de los ciudadanos está marcada por grandes diferencias.

Cabe recalcar que con el presente análisis no quiero lanzar una injusta afirmación de que los chicos de escuelas públicas no tienen posibilidades de salir adelante en absoluto, pero lamentablemente las condiciones en las que se encuentran hacen que las posibilidades de movilidad social y económica sean muy pocas, aunque eso no quita el hecho de que uno sale adelante o no si lo quiere así, en gran parte hay que tomar en cuenta el deseo de superación de cada uno, hay alumnos de escuelas privadas que sin embargo no valoran lo que tienen y les importa un comino si tienen un buen rendimiento o no, o también el hecho de que no en todas las escuelas privadas existe una educación de calidad si no que esta logra alcanzar niveles medios. Esta es una situación dura, pero real que nos aqueja.

“En Comunicaciones en la competencia de comprensión de textos a nivel nacional menos del 40% de estudiantes de secundaria estatal alcanza en nivel esperado. Aunque comparativamente los estudiantes del sector privados…20% de ellos no alcanzan los logros mínimos. Es peor la situación de los alumnos del 6º grado, en colegios públicos solo alrededor de una 7% alcanza un Nivel Desempeño Suficiente para el grado...en privados lo hace un poco más del 25%...Existe más de un 60% de estudiantes del sector público y 25% en el sector privado que tras haber recibido por lo menos 10 años de escolaridad básica, no logran mostrar siquiera una comprensión literal o parcial de textos (…) Los resultados más bajos se encuentran en la “Reflexión sobre el Funcionamiento lingüístico de los textos” en el 4º grado, se observa que en escuelas publicas y privadas menos del 3% de estudiantes logran los objetivos; la gran mayoría presenta serias dificultades para aplicar reglas gramaticales y ortográficas (…)Los estudiantes de ámbitos rurales …para el 4º grado de secundaria en “Comprensión de textos” … un 88% no ha desarrollado la capacidad de establecer relaciones entre lo elementos explícitos de un texto que le permitan un entendimiento global del mismo… En el 6º grado la situación es aun peor; solo entre un 1% y 2% de los estudiantes de zonas rurales logra los objetivos del grado (…) en zonas rurales de lengua quechua o aimara en cuarto grado, prácticamente no hay estudiantes quechuas que alcancen ni siquiera un Nivel Básico de aprendizaje de las competencias para el grado propuesto (…) De los estudiantes aimaras de cuarto grado un 77% no ha desarrollado la capacidad de desarrollar tareas rutinarias que involucran sumas y restas”.[5]

Las cifras son alarmantes, dan pavor, miedo y terror, con esto no queda más que preguntarse ¿Qué le espera al país?, estamos resbalando todos juntos hacia un abismo sin salida, con una educación tan pobre y en crisis, ¿podemos decir que los niños de ahora son el futuro del país?, pues con estas condiciones educacionales tan alarmantes parece que la respuesta será: no.

Es evidente que los niños y los jóvenes tienen potencial suficiente para ser explotado y para sacársele el jugo, para que de esta manera tengamos esperanzas no ficticias de que mañana más tarde el Perú será un país mejor, pero lamentablemente las condiciones en las que estamos sumergidos no son propicias para que esto se haga realidad.

Cómo es posible que existan porcentajes de alumnos de secundaria ya sea estatal o privada que no sean capaces de comprender literalmente una lectura, es decir, no estén preparados para leer, incluyendo la comprensión claro esta, textos simples, de oraciones no compuestas, que no necesita mayor esfuerzo mental para ser entendidos. Pues si no son capaces de comprender literalmente un texto, entonces lo serán en menor proporción para abstraer uno. Pero el problema mayor es que la lectura es una fuente muy importante para comprender nuestro entorno, nuestra realidad, nuestra actualidad. Sino se es lo suficientemente capaz para comprender un texto simple, entonces cómo se espera que se pueda comprender textos complejos, que requieran minuciosos análisis de por medio, cómo se espera que estos futuros ciudadanos tengan bases legítimas para defender sus derechos y exigir los deberes que las autoridades tienen para con ellos, ya que si no pueden comprender algo tan simple como una lectura, entonces el problema será mayor cuando intenten abstraer el significado de una ley o simples cuestiones políticas. El problema no queda ahí, lamentablemente se extiende monstruosamente a otros terrenos como el que acabo de mencionar

Retornando al oscuro túnel de los porcentajes, se tiene los peores resultados en alumnos de zonas rurales y rurales bilingües. Siendo de esta manera, es de deducir que hay una clara relación entre el tener una mala educación y ser pobre, vivir en zonas no urbanas, hablar quechua o aimara u otro idioma originario. Pues las mayorías rurales se encuentran al margen de los programas educativos, sólo comparando cuántos colegios hay en lima y cuántos en un pueblito de Ayacucho por ejemplo, claro que la población estudiantil de aquella es mucho mayor que esta, pero la diferencia clave es que mientras en una zona urbana hay al menos más de 20 colegios ubicados zonas estratégicas, en una zona rural hay un solo colegio, a lo mucho dos, pero para llegar a él es necesario caminar, puesto que no hay transporte que pueda dejar a los estudiantes en la escuela, dos horas como máximo, claro que la travesía incluye cruzar largos kilómetros, cruzar puentes y saltar cercos. Lo peor de todo es que la educación brindada es deplorable a tal punto de como lo demuestran las cifras, los estudiantes, por ejemplo de cuarto grado, de una zona rural bilingüe son incapaces en su gran mayoría de realizar pequeñas operaciones matemáticas y peor aun incapaces de comprender literalmente un texto.



[1] MANRIQUE, Nelson. Temática del Perú: Educación en el Perú. PAGINAS 118 ,119

[2] OB. CIT. PAGINAS 121

[3] OB. CIT. PÁGINA 121

[4] OB.CIT. PÁGINA 122

[5] OB. CIT. PÁGINAS 124

Pasión, amor y arte en una sola alma

Tiene veinticuatro años, un metro sesenta de altura y mucho potencial por mostrar. Desde niño vive enamorado de un arte que lamentablemente no es muy apreciado en un país como el nuestro. En un país que vive embobado, enfocado y esperanzado, sin tener razones para estarlo, en once hombres poco o nada apasionados por lo que hacen, que corren torpemente detrás de una pelota y que no son capaces, desde hace décadas, de dejar el nombre del Perú en alto. Sin embargo, eso lo que menos le importa, su mundo es vivir y luchar por lo que ha hecho con tanta pasión desde hace veinte años. Cuando, al parecer, por obra del destino, su padre lo llevó a una conferencia llevada a cabo en el Estadio Nacional, en la que los ponentes mostraron algunos videos que atrajeron al instante la atención de aquel niño de seis años. “Yo veía a Bruce Lee pelear en esos videos y pensé que Karate era ver videos, por eso le pedí a papá que me inscribiera en Karate”, recuerda.

En este último encuentro, me doy cuenta de que este joven, cuyo apellido paterno describe a la perfección su color de piel: Moreno, es mucho más humano, amigable y bromista de lo que pensé el primer día que lo conocí. Recuerdo que aquel día se mostraba un tanto parco, serio y hasta rígido; al punto de que me pareció una persona poco accesible. Tuve la impresión de que la práctica del Karate lo había formado así, pero me equivoqué. Ahora puedo reconocer que lo juzgue mal, muy mal. Incluso, por poco, cometo el grave error de dejar atrás la idea de escribir un perfil acerca de él. Me preguntaba cómo podía hacer el perfil de una persona que hablaba tan poco o que si lo hacía soltaba palabras secas y directas, sin darle, como se dice, más relleno al asunto. Pero decidí terminar lo que ya había empezado y sobre todo aferrarme con ese alma de periodista a cumplir con mi propósito: tomar confianza con el reconocido karateka o, mejor dicho, que él me la tome a mí.

Se trata de Jimmy Moreno Moreyra, uno de los más importantes integrantes de la selección peruana de karate desde hace seis años, reconocido varias veces como el mejor deportista juvenil y, hace pocos meses atrás, acaba de quedar tercero a nivel mundial en el campeonato de la World Karate Federation (WKF).

Claro que para obtener estos títulos han sido necesarios una serie de sacrificios, esfuerzos y luchas constantes. No es fácil, para cualquier deportista, llegar a ser uno de los que pertenece al más alto rango de apoyo del Instituto Peruano del Deporte (IPD), es decir estar entre los deportistas que se pueden dar el lujo de vivir de lo que hacen. Jimmy hace karate y vive del karate. No le tiene rencor ni envidia a los futbolistas, ni mucho menos vive quejándose del poco apoyo o reconocimiento que recibe de las empresas privadas y de los medios de comunicación respectivamente. No le gusta lucirse ni gritar a los cuatro vientos todos los títulos que ha venido obteniendo desde el 2003. Es reservado y le gusta disfrutar los logros obtenidos en el cálido ambiente de su casa, en el activo mundo que se vive en las academias donde enseña y en el alegre entorno de amigos que lo rodean.

En ésta última cita, me confiesa su temor a formar parte de la horrible, triste y sobre todo penosa realidad, que ha podido observar a través de otros deportistas, como por ejemplo los futbolistas, pues muchos de ellos hacen lo que hacen no por amor al chancho sino a los chicharrones. “No me gusta mucho la fama ni el dinero, porque eso te hace perder tu esencia, ya no haces las cosas porque te gustan, sino porque te convienen”, me asegura con la mirada firme y con ademanes un tanto toscos que, por un momento, me parece que estuviera practicando la danza que a él tanto le fascina y que tantas alegrías le ha dado: el kata. Como él dice, no se promociona ni busca hacerse publicidad tal vez por miedo a entrar en las largas filas de aquellos deportistas marketeros que hacen las cosas más por amor al dinero que por amor al arte. Él no es un deportista marketero ni pretende serlo. Así se siente bien, vive tranquilo, disfruta de la vida y es feliz. Sin cámaras, sin flashes y sin el odioso acoso de la prensa. Junto con Akio Tamashiro y Hafid Zevallos piensa llevar ese tipo de vida: placentera, meditabunda y apacible. En la que nada ni nadie lo moleste ni lo estorbe haciéndole ampays ni persiga sus pasos. Tal vez por eso no envidia a los futbolistas, mas bien, según lo que me dice, es, precisamente, él el que debería sentirse envidiado. Pues con los dos mil nuevos soles que le paga el IPD mensual más el dinero que gana enseñando en otras academias le basta y le sobra.

A lo que sí aspira es a seguir ganando, pero no dinero, sino nuevos triunfos, conquistar nuevas tierras y llevarse consigo nuevas medallas para sumarlas a las que tiene y las que me muestra con una admirable, envidiable e invencible humildad. Son tres pesadas y hermosas medallas las que ha ganado en los últimos dos años. Me permite observarlas, admirarlas y contemplarlas una por una: Primer puesto en el campeonato sudamericano de la WKF, primer lugar en el campeonato panamericano de la WKF y tercero a nivel mundial en el campeonato de la WKF llevado a cabo en la lejana ciudad de Tokio en Japón. Por supuesto, éstas no son las únicas que le ha traído tantas satisfacciones, pero sí son las más recientes, destacadas e importantes, por tratarse de logros obtenidos en campeonatos oficiales, cuyos contrincantes u oponentes gozan de un alto rendimiento físico. Sin embargo, el hecho que los rivales estén muy bien preparados no lo amilana ni mucho menos, por el contrario es una motivación más para seguir adelante y afrontar los nuevos retos que se le presentan.

Cada día es un nuevo reto y los días particulares de la semana no se distinguen de los feriados, sábados o domingos. Porque todos los días, sin excepción, se levanta a las cuatro de la mañana, hora clave, pues a esta hora empieza su rígido, estricto y parametrado entrenamiento. No son los simples entrenamientos que realizan los deportistas amateurs, son entrenamientos estrictamente calculados, cronometrados y controlados por un entrenador particular que el IPD le ha asignado especialmente, no solo a él, sino también a sus compañeros de kata: Akio y Hafid. Los tres, sin excepción, llevan a cabo estos entrenamientos; sin importar ni el día ni la hora, pues Jimmy se ha acostumbrado a este régimen desde hace más de seis años atrás.

El solo hecho de pertenecer a la selección peruana de karate implica un mayor compromiso, entrega y dedicación; más aún cuando se tiene, en un curriculum de karateka, un sinnúmero de logros obtenidos a través de los últimos años. Además, la lista de requisitos y condiciones que tiene que cumplir para seguir contando con el primer nivel del IAD (apoyo que le ofrece el IPD al deportista) es infinita, entre ellas, la más difícil es no bajar su alto rendimiento deportivo. Rendimiento que se vio afectado, para colmo de males, un año después de que lo invocaran como parte de la selección de karate, pero esto no se debió ni a su descuido ni a que llevaba una mala vida en aquel entonces, como tal vez muchos piensan cuando de un deportista se trata. Este resbalón lo tuvo que pagar por amor al karate y por el compromiso que implicaba ser profesor de este hermoso arte. Me comenta, con un notable aspecto de haber superado lo sucedido en aquel entonces, que cuando debutó como profesor de la Institución Educativa Inicier (institución fundada por el Banco de la Nación) tuvo el difícil reto de enseñar las técnicas deportivas básicas del karate a niños entre dos y cinco años, me dice como si fuera parte de una anécdota sucedida hace muchísimo tiempo, que por ese entonces su rendimiento se vio seriamente afectado. “Mi rendimiento bajó y eso lo notaba en los entrenamientos, todo resultó ser consecuencia del stress”, afirma. Pero los resultados desalentadores, que comenzó a notar en sus entrenamientos, no lograron que este sacrificado karateka diera marcha atrás, por el contrario, decidió afrontar el nuevo reto que se le presentaba y superarlo, no estaba dispuesto a abandonar lo que ya había empezado, además tenía que aprender la lección, algo bueno tenía que sacar de todo esto, porque, al fin y al cabo, no hay mal que por bien no venga. Así que su única alternativa fue valerse de sus estudios universitarios, pues inició la carrera de Educación Física, precisamente, para aprender a tener una metodología de enseñanza; y eso era justamente lo que tenía que tener, un método de enseñanza para con sus pequeños alumnitos, aunque -como me dice- muchos de ellos ni siquiera sabían hablar, así que decidió lucharla y aprendió que para trabajar con niños es necesario, en primer lugar, ser como uno de ellos, además, claro está, es fundamental aprender a tener paciencia, esa palabra tan fácil de mencionar, pero tan difícil de llevar a cabo, sobre todo cuando de enseñar a un aproximado de sesenta niños se trata. “Aprendí a tener paciencia, mucha paciencia, la que antes no tenía”, me asegura, entre risas, risas que reflejan una sola cosa: el sentimiento de satisfacción que le causó el hecho de derribar una de las tantas barreras que se la han presentado hasta hoy. No obstante, ello no lo hace sentirse superior ni mucho menos, Jimmy se caracteriza por tener una humildad envidiable, una virtud que admiro mucho de todas las personas que a pesar de tener un éxito rotundo en sus carreras, aprenden, ante todo, a no mirar a los demás por encima del hombro. Tal vez es esa la virtud que teme perder o dañar, razón suficiente para conservar distancias de las empresas privadas y de los medios de comunicación.

Sin embargo, este exitoso deportista no se ha podido escapar de las jugosas, atractivas y atrayentes ofertas provenientes de los otros países de la región. “Me han ofrecido ser entrenador de la selección de Ecuador y de Uruguay”, confiesa. Pero ante la pregunta de que si las aceptaría o no, muestra una clara duda acerca del tema, duda que no puede sustentar con suficientes porqués. Deduzco, según lo poco que lo conozco, que ello se debe al temor de dejar a un lado a su familia, sus amigos, su trabajo, su vida como karateka en el Perú, el temor irresistible sobre todo a empezar una nueva vida lejos de los suyos, sin tener a ningún familiar en esas tierras si bien no lejanas, desconocidas. Porque es acá, en su país, donde tiene prácticamente toda una vida hecha, un proyecto de la misma, una planificación a largo plazo de lo que quiere y no quiere hacer, de lo que puede obtener y de lo que no. Pues es aquí, en su patria, donde no solo tiene reconocimientos suficientes por parte de sus amigos, familiares y alumnos, claro está; sino que además recibe suficiente apoyo por parte del IPD, goza de varios trabajos seguros como es el de profesor de Inicier, de distintos colegios y, como por si fuera poco, cuenta con su propia academia de Karate Do. Todo ello es suficiente como para no querer arriesgarse a abandonarlo todo en búsqueda de otras alternativas, cuya elección no sabe si será la mejor. Por ello, ha planificado los objetivos que piensa lograr a largo plazo, como por ejemplo el llegar a ser entrenador de la selección de karate. Un título que solo se le confiere a los mejores y a aquellos que, por supuesto, han alcanzado una serie de logros de admirar en el rubro. Es conciente de que no toda la vida será integrante de la selección, la práctica deportiva del karate tiene un cierto límite de edad, ya sea los treinta o treinta y cinco años, claro que todo ello depende de la preparación, condición y forma física del deportista. Un claro ejemplo de ello es su íntimo amigo y colega: Akio Tamashiro, que a pesar de tener poco más de treinta años, sigue perteneciendo a la selección peruana de karate, por ende no deja de participar en los diferentes campeonatos oficiales de Karate Do a nivel internacional en búsqueda de nuevos triunfos. Un papel que Akio ha venido desarrollando muy bien en los últimos años, convirtiéndose, de esta manera, en un ejemplo a seguir para todo aquel karateka con grandes aspiraciones. Es precisamente Jimmy, que fiel a su estilo, sigue los pasos de su colega, al igual que él está obteniendo nuevos y grandes triunfos, teniendo en cuenta los cinco campeonatos mundiales a los que ha asistido y en los que ha dejado el nombre del Perú en alto. Solo para tener una pequeña y evidente referencia de ello, vale mencionar los logros obtenidos en los cinco campeonatos de la WKF llevados a cabo anualmente desde el 2003, siendo precisamente en Francia, México, Chipre y Finlandia en los que obtuvo el cuarto lugar en la categoría de kata (una danza propia del Karate que consiste en la simulación de una pelea) en el año 2003, 2004, 2005 y 2006 respectivamente. Pero fue en el año 2008 en el que se llevó a cabo otro campeonato mundial, esta vez con sede en Tokio, donde obtuvo uno de sus máximos triunfos, pues logró quedar tercero a nivel mundial en la categoría ya mencionada. Un triunfo nada fácil de obtener, pues para ello se requiere sacrificios constantes, como es el levantarse todos los días a las cuatro de la mañana para dar inicio a un rígido entrenamiento de, por lo menos, ocho horas diarias, además de ello tener que cumplir con un régimen alimenticio obligatorio a fin de tener el peso correspondiente para la competencia, de lo contrario corre el riesgo de quedar automáticamente fuera de ella, entre otras cosas. Son condiciones que ha tenido que cumplir a lo largo de los años, requisitos que se vuelven más estrictos cuando de un campeonato mundial se trata.

La experiencia de Jimmy se deja notar en todo momento. Desde la manera de hablar hasta en la forma de realizar sus entrenamientos. Tiene solo veinticuatro años, pero parece que ha vivido muchos más, pues habla con las cualidades de una persona mayor. Me cuenta lo que le ha tocado vivir gracias al karate: experiencias, anécdotas y vivencias que comparte conmigo y que gustosa estoy presta a escuchar, pues yo también tuve la oportunidad, años atrás, de sumergirme en el maravilloso mundo de las artes marciales, lo que me permite comprender lo que me cuenta y entablar de manera más efectiva una conversación con él, aunque reconozco que en un principio no me fue fácil ganarme su confianza. Sin embargo, no solo me da la oportunidad de ser testigo de su faceta como profesor de karate, en la que ha demostrado dedicación, preocupación y paciencia, sino también como alumno, así que puedo presenciar uno de sus entrenamientos, el que lleva a cabo en una de las instalaciones deportivas de la Universidad Nacional Federico Villarreal, universidad de la que egresó hace dos años como Licenciado en Educación Física, de esta manera, puedo ser testigo del talento que este increíble deportista lleva en las venas, aunque el prefiere denominar a estas características como cuestiones que se aprenden con los años, pues no duda en afirmar que justamente son los talentosos los que abandonan con mayor rapidez una carrera deportiva como lo es el karate, pues, como él dice, suelen aburrirse rápido, porque no les demanda mucho esfuerzo aprender ciertas cosas. Él prefiere creer que, desde pequeño tuvo, simplemente, las condiciones necesarias para ejercer el karate, puesto que para llegar al nivel que tiene hoy en día, fue necesario mucho esfuerzo, sacrificio y perseverancia de por medio. Reconoce que se ha podido dar el gustito de esforzarse y sudar la camiseta, aunque en este caso seria el karategui, a lo largo de toda su carrera de deportista. Justamente, es éste el ingrediente que ha permitido que siga desempeñándose como tal en el karate, el hecho de no tenerla fácil, de tener que proponerse objetivos concretos, de tener que sufrirla, es la magia necesaria que hace que este joven deportista siga adelante en sus propósitos.

En efecto, Jimmy me ha demostrado, desde que lo conozco, que realmente ama lo que hace, vive enamorado del karate y creo que es sumamente difícil que abandone esta carrera, una forma de vida que le ha dado tantas satisfacciones, alegrías y sobre todo lecciones. Pues para ser un buen deportista no solo es necesario tener un excelente rendimiento, sino también gozar de un equilibrio psicológico y espiritual, cualidades que se encuentran en una persona como Jimmy.

Han sido aproximadamente ocho días en los que he tenido la satisfacción de conocer a un deportista de tal envergadura como lo es Jimmy Moreno, ocho días en los que me he podido dar cuenta del legítimo y verdadero amor al arte que es capaz de sentir una persona por lo que hace, sin dar marcha atrás en los momentos difíciles y sobre todo sin saber siquiera lo que significa la palabra soberbia, a pesar de todos los logros obtenidos.

Lo conocí como un profesor más de la Federación Peruana de Karate sin imaginar la historia que existía tras él, sin pensar siquiera lo significativa que ha sido su participación en los diferentes campeonatos mundiales y sin tener en cuenta el significado que tiene para nuestro país, significado que vive en el ocultismo desde hace seis años y que merece sacarlo a la luz, pero no para lucirlo en extremo, sino simplemente para que la gente de nuestra patria se dé cuenta de que sí hay verdaderos, significativos y mejores logros fuera de las canchas de fútbol.

Desapariciones "forzadas"

A diferencia de lustros anteriores, es preocupante cómo en la actualidad las autoridades competentes registran, a diario, en sus archivos policiales perfiles de un sinnúmero de adolescentes desaparecidos en nuestra capital. Lo que ha originado una mayor conciencia, en instituciones públicas y privadas, ante una situación que esta empezando a cobrar los matices de una constante problemática social. Ello ha desembocado en la toma de una serie de medidas y acciones policiales que parecen no haber surtido efecto alguno. ¿Porque?, pues porque, lamentablemente, la verdadera solución ante este complejo mosaico que comprenden las desapariciones de menores, no esta en manos de ninguna institución. Las mismas suelen actuar sobre las consecuencias de los hechos, sin embargo, no dirigen sus esfuerzos para erradicar esta problemática desde la raíz, desde la causa primera, y es que el origen de todo este embrollo social se encuentra en espacios en donde el radio de acción de las instituciones pertinentes no puede alcanzar. Si bien los grupos policiales encargados de buscar a personas reportadas como desaparecidas (DIVINPD) sufren de constantes problemas logísticos, aunque estos sean subsanados la problemática continuara siendo constante. Tal vez la policía logre encontrar a un mayor número de adolescentes reportados como desaparecidos, pero, por otro lado, se continuaran denunciando nuevos casos de desapariciones. De acuerdo a diferentes fuentes policiales, la mayoría de móviles indica que la mayoría desaparece como consecuencia de que huye de su hogar, es decir, por voluntad propia. Es sencillo deducir que, el origen de toda esta problemática social se encuentra íntegramente en el ambiente familiar del menor. Hoy en día nos encontramos sumergidos en la era de la crisis familiar, el núcleo de la sociedad se está empezando a caracterizar por su disfuncionalidad y ruptura relacional y/o comunicacional entre sus miembros, es en este contexto en que el sentimiento de pertenencia e identificación del menor se traslada a otras áreas como el ambiente amical, es ahí donde muchas veces se topa con personas que los influencian de manera negativa. Todo ello causa una confusión psicológica en el adolescente, el que muchas veces toma la decisión de elegir un camino lejos de casa. Según expertos en el tema, como la socióloga María Pía Hermosa de la ONG Acción por los niños, aquel adolescente que se siente rechazado, ultrajado y/o lastimado en su yo interior, debido a los tratos que recibe dentro de su ambiente familiar, opta por buscar la atención que necesita en otros ambientes o personas, como los amigos o el enamorado(a) respectivamente, ello origina que en algún momento prefiera marcharse de su “hogar”. Asimismo, ante el incremento de casos de desapariciones forzadas es importante recalcar que un buen porcentaje de este tipo de desapariciones tiene un origen voluntario por parte del menor, es decir, los victimarios seleccionan como victimas a aquellos menores con problemas en casa, entonces al ser así, les será mucho más sencillo “engancharlas” a través de sus engañosas proposiciones.

Por tanto, es necesario mencionar que al encontrarse la base de la sociedad en crisis se originan problemáticas sociales tales como las desapariciones voluntarias de adolescentes, además es en este contexto en el que personas inescrupulosas encuentran terreno fértil para accionar, causando así diversos casos de desapariciones forzadas.