sábado, 4 de septiembre de 2010

El porqué de los 33

Los 33 mineros que cayeron 700 metros bajo tierra en una mina de Copiapó, al norte de Chile, cumplieron 30 días de permanecer atrapados en el refugio.
Vale recordar que semanas atrás, diversos medios difundieron la alegre noticia que los declaraba vivos. “Estamos bien, en el refugio, los 33”, decía el alentador mensaje que el presidente de ese país, Sebastián Piñera, mostró ante el mundo entero, entre sonrisas y mierdas.

Vídeo: Chile, hablan los mineros atrapados
http://www.youtube.com/watch?v=UZWirvx30Vg&feature=fvst
Sin embargo, como era de esperarse, algunos de estos hombres están sufriendo las terribles consecuencias de permanecer enterrados en las profundidades de la mina. Según la Web elmundo.es, cinco de los mineros se encuentran al filo de la depresión y en no muy alentadoras condiciones de salud; a pesar de  los esfuerzos realizados por el Gobierno chileno para mantenerlos en las mejores circunstancias.

Lo acontecido con nuestros hermanos del Sur no solo es lamentable, también causa una especie de impotencia, pues este terrible suceso pudo evitarse. 
De acuerdo con un reportaje de elpaís.com, los dueños de la mina (San José) tenían conocimiento del trágico derrumbe, instantes después de sucedido, pero callaron y lo hicieron durante horas. Tiempo que pudo ser de vital importancia para -tal vez- rescatarlos en pocos días y no en tres o en cuatro meses. Es más, estos señores nunca tuvieron los cojones para dar aviso a las autoridades correspondientes, pues la noticia se difundió oralmente por los lugareños y familiares de las víctimas. Por último, las condiciones de seguridad no eran las adecuadas y, al parecer, el dramático derrumbe fue una especie de “crónica anunciada”, pues -según datan algunos familiares- había rocas y trozos de tierra que caían por montones, días antes de la tragedia.  

La cosa estaba predicha, pero los “honorables” dueños de la mina se cruzaron de brazos y no tomaron las debidas acciones al respecto. No es la primera vez que los “grandes señores” del canon minero demuestran sus "geniales" destrezas y procederes; sin que finalmente se les toque un pelo. En Perú, tenemos el ejemplo de Cerro de Pasco. En Chile, de San José. Espero que el Estado chileno dé el ejemplo, y así como informa constantemente respecto a la situación de los mineros, también lo haga acerca de la denuncia presentada -por parte de varios de los familiares de los 33- contra los dueños de la minera.

Fuentes:

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