sábado, 4 de septiembre de 2010

Sos genial, Mafalda

Una de mis historietas favoritas fue, es y será Mafalda. Esa niña con carácter político, corazón noble y alma feminista, que impactó y marcó los  años 60, permanece aún intacta dentro de nuestros recuerdos. Muchos admiradores de aquella pequeña desobediente -que rechazaba la sopa de Raquel- quisiéramos que Quino empuñe nuevamente su pluma para desbordar ese talento, gracia e imaginación sin límites que hacía reír a millones, de todo tipo de situaciones. Ese sarcasmo inigualable que nos robaba una sonrisa, para después darnos cuenta de que  estábamos carcajeándonos de nuestras propias desgracias, solo tiene un nombre: Mafalda.

Mafalda. 
El tierno personaje de Quino
Curiosamente, tanto Mafalda como Susanita, Manolito, Miguelito, Libertad y Guille, personajes protagonistas de esta fabulosa historieta, representan, de alguna manera,  las cualidades y defectos de nuestra sociedad. Manolito, por ejemplo, además de reencarnar la inocencia propia de todo niño, representa el espíritu de un ambicioso, calculador y estafador empresario. Aunque ello suene un poco macabro, en realidad Manolito Goreiro no es más que un personaje que caracteriza aquello, pero de manera bastante divertida y no tan dramática.

“Quino existe, Mafalda es su profeta”, dice una de las frases impresas en las primeras páginas de la famosa colección: “Toda Mafalda”. Pero es cierto. La nena traviesa y pelucona fue el reflejo de la mente política y del espíritu humano de su creador. Ojala Quino nunca hubiese cesado en su propósito de hacernos reír hasta las lágrimas con Mafalda, pero al menos tenemos las colecciones de antaño que para mí y, estoy segura de que, para miles nunca pasarán de moda.

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