Una de mis historietas favoritas fue, es y será Mafalda. Esa niña con carácter político, corazón noble y alma feminista, que impactó y marcó los años 60, permanece aún intacta dentro de nuestros recuerdos. Muchos admiradores de aquella pequeña desobediente -que rechazaba la sopa de Raquel- quisiéramos que Quino empuñe nuevamente su pluma para desbordar ese talento, gracia e imaginación sin límites que hacía reír a millones, de todo tipo de situaciones. Ese sarcasmo inigualable que nos robaba una sonrisa, para después darnos cuenta de que estábamos carcajeándonos de nuestras propias desgracias, solo tiene un nombre: Mafalda.
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Mafalda. El tierno personaje de Quino |
“Quino existe, Mafalda es su profeta”, dice una de las frases impresas en las primeras páginas de la famosa colección: “Toda Mafalda”. Pero es cierto. La nena traviesa y pelucona fue el reflejo de la mente política y del espíritu humano de su creador. Ojala Quino nunca hubiese cesado en su propósito de hacernos reír hasta las lágrimas con Mafalda, pero al menos tenemos las colecciones de antaño que para mí y, estoy segura de que, para miles nunca pasarán de moda.

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